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Recuerdo a un mes de la partida de Chicha

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El Domingo 27 de setiembre, se recordó un mes de la pascua de Saida Sánchez de Giménez (Chicha). Con esta intención y a iniciativa del Padre Jorge Armas, párroco de la Catedral de San José, el cual ha respondido al sentir de los fieles de la Parroquia, se rindió un homenaje y recuerdo especial. En la Santa Misa de las 10 de la mañana, que presidió el Obispo diocesano Mons. Arturo Fajardo, se tuvo un recuerdo de este mes de la partida y un sentimiento de especial gratitud por el testimonio y servicio de Chicha. Luego de terminada la celebración, el Obispo Arturo, los celebrantes y un grupo importante de fieles y familiares, se dirigieron hacia la Oficina parroquial, donde el Obispo junto a familiares descubrieron una foto en el despacho parroquial, donde Chicha sirvió 19 años como Secretaria de la Parroquia.

Mons. Arturo rezó una oración e invitó a realizar un canto a la Santísima Virgen.

La foto elegida es del pasado 3 de mayo de este año. Día de su cumpleaños número 76, en el cual uno de sus hijos, Pablo, el encargado de leer un breve recuerdo en nombre de los 5 hijos, recibió la Primera Comunión.

Saida Sánchez de Giménez “Chicha”

Vivió su Pascua el 27 de agosto de 2015, día de Santa Mónica, patrona de las madres y esposas. Fue durante 19 años secretaria de la Parroquia Catedral de San José, catequista, formadora de catequistas, cursillista e integrante de la Asociación de la Educación Católica en San José y de la Vicaría Pastoral de la Diócesis.

El recuerdo seguirá presente en la foto colocada en el despacho parroquial, lugar donde dejó muchas horas de su vida y en todos y cada uno quienes tuvieron la posibilidad de conocerla.


CARTA A MAMÁ
San José 27 de setiembre de 2015.

Más allá del dolor que sentimos a un mes de su partida, nos encontramos muy orgullosos y agradecidos por este homenaje y sobre todo por lo mucho que la quisieron en este lugar.

Fueron 76 años en los que siempre estuvo trabajando por alguien, por su familia, por sus amigos, por el barrio, por la parroquia. Compartiendo siempre lo que la hacía feliz pero sin ocultar lo que le daba dolor.

Siempre fue un ejemplo de como se debe querer, respetar y cuidar a los amigos, en un entorno de mucha tolerancia y libertad.

Tenía una forma incondicional de involucrase con los problemas de los demás sin esperar nada a cambio. Así de esa forma vivieron con Papá atentos a todo el que necesitara algo aunque mas no fuera una oreja.

La vida de Mamá nos dejó una gran esperanza de que siempre se puede ser feliz, solo hay que pensar un poco más en los demás. No paró de enseñarnos hasta el último momento dejándonos esa PAZ difícil de expresar con palabras.

Su partida nos hizo ver que ella no era solo nuestra, sino que de muchos más, como ocurre con las personas que pasan por este mundo dejando huellas imborrables.

Uno de sus últimos aportes ante dos nietos que le preguntaron la receta de la “Abuelitud” ella contestó:

– “Es muy fácil, sólo hay que dar calorcito siempre”… de ese calorcito nunca le faltó para dar a los propios y a los ajenos.

 La recordaremos siempre así como recordamos a Papá, seguros de que están juntos ahora contemplando y cuidando a esta gran Familia que tanto los extraña.

Gracias en nombre de todos.

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