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P. Nelson: “queremos hoy despedir a Micaela con un sí por la vida”

FOTO captura video @moracontenidos

Los restos de Micaela Onrrubio fueron sepultados al mediodía de este jueves 13 de junio en el cementerio de la ciudad de Rodríguez. El párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Rodríguez, P. Nelson González, acompañó el sepelio de Micaela y la oración por los difuntos en el cementerio local.

Al comienzo de su oración, el P. Nelson dijo que “hay una vieja metáfora que dice que en algún lugar del universo se juntan todas las lágrimas, y yo creo que así está el cielo, nos está hablando de un dolor que nos traspasa”, comenzó diciendo en relación al mal tiempo y con lluvia en ese momento.

“Vamos a despedir con una palabra y una oración a Micaela, con todo el afecto y el cariño de este pueblo y de su familia en especial”, a lo que siguió una oración: “Señor Jesús nos ves desgarrados y abatidos sin ser capaces de comprender la muerta de Micaela que nos parece tan injusta, nos volvemos confiados hacia Ti, tu experimentaste el escándalo de la muerte de cruz, concédenos descubrir la profundidad de tu amor que nos hace pasar de la muerte a la vida”.

Luego leyó un párrafo del Libro de las Lamentaciones que se le atribuye al profeta Jeremías.

“Hay momentos donde tal vez la mejor palabra sea el silencio, pero también tenemos que usar la palabra que nos sostiene, que nos impulsa a seguir caminando. Esa palabra que nos hace resilientes en medio de las dificultades, sin lugar a dudas este tiempo demasiado prolongado, ha sido un tiempo que nos ha dejado perplejos, que nos ha hecho sentir impotentes, que hemos sentido que esta esta muerte cargada de violencia nos arrancó algo del corazón, nos sentimos lastimados, heridos, con un vacío. En medio de ello queremos hoy despedir a Micaela con un sí por la vida, con un pueblo que va a seguir luchando por la vida, va a seguir luchando para que no vuelva a suceder esta situación, va a seguir luchando porque hay mucha vida por delante, hay dos niñas, porque hay una familia y un pueblo.

Y Micaela va a seguir viva, viva en el recuerdo, en el recuerdo de tantos gestos de afectos, cariño. Hoy escuchaba ese diálogo hermoso del abuelo con las niñas, esa presencia viva de Micaela en el recuerdo,  vida en las actitudes, en los gestos. A mi me conmovió el corazón en esa intimidad, el encuentro familiar, que se permitió compartir hoy de mañana, ver a esas niñas colocar ahí arriba sus dibujos, sus mamá te quiero mucho, sus expresiones de afecto y decíamos ‘lo que se hereda no se roba’, esa es una forma en que también Micaela va a cosechar lo que sembró en esas niñas, no es fruto de la casualidad, es fruto del cariño, del afecto que ellas han experimentado, de su familia y de la contención en este tiempo con Felicia con el resto de la familia y de manera muy especial de Micaela.

Entre en esos gestos me parecía ver a esas niñas devolviendo algo de lo que recibieron, esa capacidad de amar, de expresar ternura es un tesoro que va a seguir en ellas y en la memoria de cada uno de nosotros.

Vivo en un recuerdo que quizás se pueda ir diluyendo, pero siguen vivas las personas que nos amaron, las personas que nos trajeron al mundo, las que nos ayudaron a vivir y crecer.

Micaela ha sido un largo duelo, pero creo que este gesto de ternura era la caricia que ella estaba esperando para despedirse de este mundo, Al mundo llegamos muchas veces llorando, que triste es que nos tengamos que ir en medio de la violencia o del llanto, pero ese gesto de ternura me parece que fue un gesto de ternura sobre una herida, que nos alienta hacia mirar hacia adelante.

Familiares y amigos despidieron a Micaela Onrrubio. Foto: Darwin Borrelli
Familiares y amigos despidieron a Micaela Onrrubio. Foto: Darwin Borrelli (EL PAÍS)

Como creyentes sabemos que también un día, nos vamos a reencontrar, que lo que hoy despedimos son los restos mortales, junto a esos restos hay una foto de una Micaela viva, esa foto tiene que quedar en cada uno de nosotros, recordarla, hacer nuestros sus gestos y también para los que tenemos fe esperar un día van a poder abrazar, hablar con su madre y vamos a poder participar en la casa del Padre de ese regalo del amor de Dios. Volver a reencontrarnos con nuestros difuntos más queridos.

A ese Amor de Dios que es nuestro Padre, que hoy llora con nosotros”. a lo que invitó a rezar la oración del Padrenuestro.


«La caricia que esperaba para despedirse»