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[VOCACIONES NUESTRAS PARA EL MUNDO] Hna. Maribel Pérez

En el mes de junio en Uruguay se celebra el MES VOCACIONAL, promovido por el Departamento de Vocaciones y Ministerios de la Conferencia Episcopal del Uruguay (DEVYM) a rezar este mes por las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicos comprometidos con la misión de la Iglesia.

Además de las vocaciones consagradas en nuestra Diócesis, de las cuales damos gracias a Dios, hay algunos religiosos oriundos de San José “vocaciones de acá” que se encuentran de misión en diferentes partes del mundo.

En este Mes Vocacional, queremos presentarlos y acercarnos a la tarea que realizan.

Compartimos el testimonio de la Hna. Maribel Pérez León, quien trabaja como misionera en la Fraternidad Talitha Kum en Río de Janeiro, Brasil. Pertenece a la Orden de las Vírgenes, consagradas que reúne a más de 5.000 mujeres en todo el mundo. “Ordo virginum”, el Orden de vírgenes es una antiquísima vocación recuperada a partir del Concilio Vaticano II.

MARIBEL PÉREZ LEÓN

Soy Maribel Pérez León, tengo 35 años, nacida en San José de Mayo –Uruguay, viví toda mi infancia y adolescencia en el campo, precisamente en Colonia América, paraje muy cercano a Mal Abrigo que se encuentra sobre la ruta 23, en el departamento de San José.

La Hna. Maribel junto a su familia que vive en Colonia América (San José)

Siempre me gustó vivir en el campo y mi deseo era nunca salir de él, ya que me encanta el campo y todas sus riquezas. Pero por “cosas” de la vida, hoy vivo en una ciudad grande con más de 7 millones de habitantes, Río de Janeiro en Brasil.

Cuando tenía 14 años, al ver a Santa Madre Teresa de Calcuta en la televisión, despertó en mi corazón un deseo que hasta el momento nunca había tenido, “ser como ella” ayudar a los que sufren y entregar mi vida para la misión de la Iglesia Católica. Yo misma me sorprendí con tal deseo, pero Él era tan fuerte y claro que, aunque tenté durante varios años apagarlo, no pude, porque era (y es) como un pequeño grito insistente dentro de mi corazón que esta siempre vivo y activo.

Después de algún tiempo supe que era un llamado, un llamado de Dios, si Él no precisa de WhatsApp, ni de mail, ni de teléfono, como su Presencia está en nuestro corazón es desde allí que Él nos habla, y su voz es clara cuando estamos verdaderamente dispuestos a escucharla.

Fue así que en 2002 empecé un nuevo camino en mi vida, un camino desconocido pero que tenía muchas ganas de vivirlo y seguirlo, el camino misionero, el camino de la vida consagrada, el camino de una vida de entrega total al servicio de la Iglesia a través de la esponsalidad a Cristo. Fue y es en este camino que encontré mi vocación, mi misión en el mundo, soy muy feliz en este camino, felicidad que no tiene ausencia de dolor y dificultad, porque al no ser así, no sería el camino de Cristo, para seguirlo es preciso “tomar la cruz cada día y renunciar a sí mismo” (Mt. 16,24).

Para responder a este llamado, tuve que viajar por el mundo, estudiar mucho, aprender varios idiomas, conocer culturas y personas diferente, adaptarme a maneras de vivir, comer, pensar y hablar, completamente diferentes de la que yo había aprendido en mi infancia, pero para un misionero esto es necesario, hacerse uno con el pueblo, estar junto a todos.

Después de algunos viajes misioneros, llegué a Río de Janeiro en 2006 y aquí estoy desde entonces. En una misión que aprendí a amar y que me enseña cada día lo que es realmente ser consagrada y misionera, anunciar el Evangelio a todos sin excluir a nadie.

En 2006 fui enviada a Río de Janeiro para empezar junto con otra religiosa, una misión en un barrio donde hay mucha prostitución, barrio muy famoso y conocido mundialmente llamado “Vila Mimosa”. En él se prostituyen más de dos mil mujeres, de domingo a domingo 24 horas al día, es una rotatividad permanente. En este barrio existe una pequeña Capilla llamada San José, fue en ella que empezó esta misión de misericordia.

Fue un gran desafío, porque era preciso empezar de la nada, no existía misión, no había trabajo misionero allí, ¿qué hacer? ¿cómo hacer?… fueron tiempo difíciles, pero de a poquito la misión fue naciendo, con mucha oración y perseverancia, pudimos aproximarnos a las mujeres, entender sus historias y sufrimientos, precisábamos entender porque estaban allí y porque hacían aquello. Que no era porque les gustaba o porque era placentero (esa es una gran mentira que existe en la sociedad), en este barrio existen mujeres que precisan de oportunidad, mujeres que de prostituyen para comer, muchas nunca tuvieron otra oportunidad. Con esto no quiero justificar la prostitución, pero si no ayuda a entender el drama vivido por ella.

Así entonces fuimos entendiendo sus sufrimientos y dificultades, ellas fueron aproximándose da la Capilla San José, y allí rezábamos juntas, pidiendo a Dios que abriera nuevos caminos. Fuimos creando actividades y un sistema de ayuda social, propuestas de trabajo, visitas domiciliarias y el principal trabajo fue la escucha personal de cada una, para entender su historia y saber cómo ayudar, no es un trabajo puramente  social, pero si un trabajo de rescate de la dignidad humana, donde cada una es acompañada para vivir un crecimiento personal y así encontrar un trabajo y con sus propios medios sustentar a su familia, aparte de lo principal, conocerla la fe y vivirla en lo cotidiano, fortalecer su relación con Dios.

TALITHA KUM

Esta misión, hoy tiene 13 años de existencia, ya ha recorrido un pequeño camino, pero continuamos aprendiendo. Son miles de mujeres que pasan por esta misión, son muchas las que dejaron la prostitución y pudieron realizar el sueño de tener una nueva vida, es una misión de restauración interior, de rencuentro con nuestra dignidad y valor infinito que tenemos a los ojos de Dios.

Hoy en día realizamos con ellas varias actividades: visitas a las casas de prostitución, atención individual de cada una (con el apoyo de psicólogos, asistentes sociales, y atención espiritual), taller de corte, costura y confección, visitas domiciliarias, momentos de oración/evangelización, paseos por lugares turísticos y peregrinaciones a santuarios, entre otras experiencias.

Amo esta misión porque en ella aprendí de una manera clara y profundo el valor infinito que cada persona tiene, y como Jesús está presente en todos los lugares del mundo. Como Él desea profundamente rescatarnos y mostrarnos el verdadero camino de la vida, si para Él nadie está definitivamente perdido, siempre hay una esperanza, Él siempre está a nuestra espera.

En 2015 fundé una asociación de fieles, llamada Fraternidad Talitha Kum, es una asociación aún muy pequeña, trabajan conmigo laicos y religiosos, nos dedicamos a esta misión con las mujeres de la Vila Mimosa (Villa Mimosa) en la gran ciudad de Río de Janeiro. Entre sus miembros se encuentran voluntarios, colaboradores, somos aproximadamente 70 personas, que con lo poco de cada uno, la misión se va realizando y creciendo en su identidad de rescatar el valor y la dignidad de cada persona humana a través de la misericordia.

 

Talitha Kum, fueron las palabras que Jesús le dijo a la hija de Jairo narrado en el Evangelio de Marcos (Mc 5, 21ss). La niña que había muerto y que Jesús resucitó. Así nuestra misión es ir al encuentro de quien está “como muerto” y ayudarlo a vivir un camino de restauración interior a través del Amor Misericordioso de Jesús.

Algunos años ya se pasaron desde aquel día que sentí el deseo de ser misionera, no fue como lo imaginaba, pero fue mucho mejor… Jesús nunca nos engaña, cuando Él nos llama podemos tener seguridad que Él siempre nos cuidará y nos dará todo lo que precisamos para vivir dignamente.

En la alegría de la Misericordia
Hermana Maribel Pérez León


FRATERNIDADE TALITHA KUM: https://www.facebook.com/fraternidade.talithakum.5