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Ordenación de Raúl Castro, tercer Diácono Permanente de la Diócesis

En la jornada del sábado 17 de noviembre de 2018, Vísperas del Domingo XXXIII Durante el Año y con una Catedral que se llenó de la presencia de fieles, el Obispo de la Diócesis de San José de Mayo, Mons. Arturo Fajardo ordenó a Raúl Humberto Castro Valentín como Diácono Permanente. Con su ordenación ya son 3 los Diáconos que integran el cuerpo diaconal de la Diócesis de San José de Mayo, se une a Ruben Velázquez (2009) y Juan Carlos Curcho (2012).

Gran cantidad de fieles de todas las comunidades de la Diócesis y de localidades vecinas participaron de la celebración de Ordenación Diaconal de Raúl Castro en la Basílica Catedral de San José.

Las lecturas fueron leídas por Marcelo y Nicolás, los hijos de Raúl que junto a su esposa, Gladys siguieron la celebración desde los primeros bancos, junto a Raúl, hasta el momento del rito de la Ordenación.

Antes de la Homilía del Obispo, se realiza lo que se llama la “elección del candidato”, allí tuvo lugar el llamado y la presentación de Raúl por parte del párroco de la Catedral de San José, el Pbro. Gustavo Rebón.

Mons. Arturo: “No sabemos todo, no podemos todo, no hablamos del lugar del que ya tenemos todo claro, hablamos como humildes discípulos del Señor”.

En su reflexión el Obispo comenzó agradeciendo a todas las comunidades presentes en lo que llamó “una fiesta de la comunidad diocesana reunida”, comentó el Obispo sobre los motivos de Acción de Gracias de la celebración: la Ordenación Diaconal de Raúl y la fidelidad del ministerio del P. Mario Hernández, quien cumplió 90 años el pasado 15 de noviembre y 64 años de ministerio sacerdotal.

El Evangelio proclamado fue el texto bíblico elegido por Raúl para su Ordenación tomado del Evangelio según San Mateo (Mt. 28, 19-20).“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”.

“Esta frase, es una de las palabras más consoladoras de todo el Evangelio, la certeza que no estamos solos, nunca estamos solos, esta afirmación casi que abre y cierra el Evangelio de San Mateo”, dijo el Obispo sobre el texto bíblico. “El Señor es el Emanuel, el Dios con nosotros -dice al comienzo del Evangelio- y se cierra recordándonos que permanece con nosotros, que permanece en la iglesia que se pone en camino, la iglesia que se mueve y que sale, que evangeliza y va encuentro de las realidades humanas”, remarcó.

En otro tramo, el Obispo reflexionó sobre el lugar elevado, luego de la Resurrección, que narra el Evangelio, lugar que Jesús elige para encontrarse con los discípulos “… es el lugar del encuentro con el Señor y al verlo se postraron y adoraron, nosotros también queremos centrar nuestra vida, la vida de esta iglesia diocesana en el seguimiento del Señor. En la certeza que Él es el único Señor, es el único pastor de los pastores, que es el único que tenemos que servir, que nuestra vida está enmarcada en su estilo, el estilo de Jesús”, comentó. “Algunos dudaban…” dice el texto, “..son nuestras dudas, nuestras dificultades, nuestros atrasos personales y comunitarios, nuestras fragilidades, pecados, desuniones, tantas realidades que nos apartan del seguimiento del Señor, del camino de seguir al Señor, el centrarnos tantas veces en nosotros y no en Él”, comentó el Obispo citando al Papa Francisco y el término que en ocasiones a usado el Santo Padre de la  “iglesia autorreferencial”, “el el que se mira a sí mismo no resplandece”, indicó el Obispo. “No sabemos todo, no podemos todo, no hablamos del lugar del que ya tenemos todo claro, hablamos como humildes discípulos del Señor, que queremos caminar y buscar su Rostro, queremos encontrar su presencia en medio de las realidades que nos tocan vivir”, comentó Mons. Fajardo.

En otro pasaje de su homilía pidió que el Señor que se acerque a “cada uno de ustedes, a mi también, que hable, que nos de una palabra de ánimo, aliento, en todas las dificultades: en luchas, sufrimientos…, se acerca el Señor hoy a esta comunidad y nos habla”, manifestó el Obispo con confianza.

En otro tramo de su reflexión Mons. Arturo se refirió al rol de los Diáconos en la vida de la Iglesia, destacando que este servicio existe desde los tiempos apostólicos. Citando a San Policarpo dijo que este santo pedía que fueran “misericordiosos y diligentes, procediendo conforme a la Verdad del Señor, que se hizo Servidor de todos”, comentó.

Además citó y compartió con los fieles lo que de ellos está escrito en la Constitución sobre la Iglesia en el Concilio Vaticano II y recordó que en Uruguay se hicieron las primeras ordenaciones diaconales en 1973.

Al final de su mensaje, el Obispo se refirió a la presencia del P. Mario Hernández, decano del presbiterio Diocesano que con sus 90 años y 64 años de ministerio sacerdotal ha querido celebrarlo junto a la comunidad diocesana. “Damos gracias al Señor por 90 años y 64 años de sacerdote del P. Mario llegó aquí con el primer Obispo, Mons. Baccino (1956-1975) como su secretario”, allí Monseñor Arturo contó una anécdota que siempre recuerda el P. Mario, es que la primera carta pastoral de Mons. Luis Baccino se escribió en una máquina de escribir sobre una cama, porque no había aún mobiliario en la sede del nuevo Obispado.

“Es la memoria viviente, la tradición viviente de esta iglesia diocesana, damos gracias al Señor por él”, agradeció el Obispo. Dos elementos, a partir de la Carta a los Hebreos, se destacan de su ministerio, “misericordioso y fiel, la fidelidad al Señor en los diferentes servicios que se le ha encomendado, en el cariño de tanta gente que a lo largo de la Diócesis de ha beneficiado de su ministerio y en la misericordia, la ternura y cercanía con todas las personas”, destacó.

Al final de su Homilía el Obispo remarcó que “estamos en un momento clave en la vida de la iglesia y en la Diócesis queremos dar un paso más en la tarea evangelizadora”, explicó sobre este nueva etapa pastoral que la Iglesia Diocesana dará en los próximos años. “Ponernos en camino, es un tiempo de gracia, el Pontificado del Papa Francisco nos pide ser un ‘hospìtal de campaña’, ‘una iglesia en salida’, todos evangelizando a todos”, subrayó el Obispo sobre la continuidad de la misión evangelizadora en la Diócesis. “Desde el comienzo del año 2019 queremos iniciar una nueva etapa, a todos les pido la oración por este proyecto de ‘reconfiguración’ diocesana que queremos emprender, se lo encomendamos a San José”, anunció el Obispo.

Imposición de manos y la Plegaria de Ordenación
La celebración de Ordenación Diaconal tiene otro de los gestos que es el acercar la estola (La estola es una prenda que forma parte de la indumentaria del cristianismo que llevan diáconos, presbíteros y obispos en las celebraciones religiosas.

Es una prenda de tela que los sacerdotes católicos se colocan alrededor del cuello para las celebraciones litúrgicas), que en esta oportunidad lo hizo Gladys Martínez, esposa de Raúl. Revistió con la estola, del modo diaconal, el Pbro. Mario Hernández. Luego el Obispo le hace entrega del Evangeliario, que acercó el Diácono Ruben Velázquez, con estas palabras “recibe el Evangelio de Cristo del cual eres mensajero. Cree lo que lees, enseña lo que crees, y practica lo que enseñas”.

Luego de este momento tuvo lugar el “saludo de paz” con el Obispo y los Diáconos presentes, que fueron pasando para darle un saludo de paz y dar la bienvenida al nuevo Diácono en el cuerpo diaconal.

Raúl Castro: “Gracias por haberme elegido”
En el momento de las palabras de Acción de Gracias, el nuevo Diácono Raúl dirigió unas palabras a los fieles, en el cual centró en un agradecimiento a muchas personas que lo han ayudado en este camino hacia su Diaconado. “Gracias a Dios por haberme elegido para este ministerio. Gracias a Mons. Fajardo por confiar en mi. Gracias a mi familia, a mi esposa Gladys, a mis hijos Marcelo y Nicolás y a Elsa, mi mamá”, agradeciendo a todos sus familiares y amigos presentes.

En otro de los momentos de su mensaje, Raúl enumeró a quienes estuvieron cerca de su vocación, “tuve el orgullo de tener el acompañamiento del Padre Mario, quien me revistió con la estola”, dijo agradeciendo la presencia del sacerdote de 90 años. Además agradeció a la comunidad de la capilla Nuestra Señora del Carmen en el Barrio Cementerio la cual ha acompañado en estos años.

P. Mario al cumplir 90 años: “tengo un año de vida menos para la vida eterna”
El P. Mario Hernández también dirigió algunas palabras en el final de la celebración. “A medida que uno llega a más edad, decían en tiempo de Cristo, es más sabio, he aprendido con los años, yo pensando en mi vida, digo gracias, yo se que mucha gente me da gracias por mi vida, por lo que hice yo, eso está bien, acepto las gracias. Pero yo les digo gracias a ustedes, pero no miento, si me dan gracias a mi por algo, es porque he aprendido a ser así con ustedes”, dijo el sacerdote valorando todo lo que a lo largo de estos 90 años ha aprendido con la gente.

“Somos vasijas, moldeables, nos moldeamos unos a otros”, reflexionó, repasando su vida y la presencia de mucha gente en sus años de servicio pastoral en medio nuestro, “me fui haciendo así, respondiendo a lo que encontré en la vida de la gente”, comentó el P. Mario.

“Dios se vale de ustedes, de la gente para que yo entienda”, dijo. Citando parte de su vivencia y aprendizaje durante el tiempo que estuvo en la Parroquia de Capurro y tenía una relación muy directa con las colonias psiquiátricas que en su entorno se encuentran.

Para concluir sus palabras el P. Mario habló del lugar donde reside actualmente, el Hogar sacerdotal Jacinto Vera en Montevideo, “es un hogar para sacerdotes ancianos, de presbíteros” haciendo alusión a la raíz griega del término que significa “persona de edad” de ahí también viene la palabra “presbicia”, recordó el P. Mario y añadió “a medida que avanzamos en años tenemos más conocimiento, yo voy valorando mi vida y veo que fui aprendiendo de la gente me enseñó a vivir”, recordó.

“Ahora que estoy en el Hogar a poco tiempo de finalizar la vida en esta tierra, algunos dicen un año más de vida, yo diría un año menos de vida para la vida eterna, a mi me falta menos para la vida eterna”, reflexionó el P. Mario, además de contar que algunos sacerdotes del Hogar tienen más años, “yo estoy contento por cumplir 90 años, muchos más, no se, lo dejo en manos de Dios, pienso que me falta poco para la vida eterna”, dijo el P. Mario con sinceridad sobre sus edad.

Luego citó la copla de Manrique que dice “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir” a lo que el Padre Mario corrigió y dijo nuestra vida son los ríos que van a la mar, que es el Vivir, es vivir más, la Vida Eterna, es vivir más, estoy pensando en eso y contento de eso”, reflexiona.

En el Hogar Sacerdotal el P. Mario contó que “hace de portero” en algunas mañanas, y prepara diariamente la Misa que se celebra en la Capilla.

“Cuanto más pienso en el cielo, más pienso en la tierra y hago todo el bien que puedo”. “Les deseo mucho bien y mucha vida. Que Dios los bendiga a todos”, concluyeron sus palabras con un fuerte y cerrado aplauso.

AUDIO

 

 

SALUDO DE LOS DIÁCONOS DE SALTO
El Diácono Juan Carlos Curcho, que cumplía en esa jornada 6 años de Ordenación Diaconal, leyó un saludo del Cuerpo Diaconal de la Diócesis de Salto.

Terminada la celebración se compartió un brindis en el Hogar Católico.


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