Semana Santa: el amor que vence a la muerte y abre camino a la esperanza

Nos encontramos en las puertas de la Semana Santa, un tiempo muy especial para vivirlo con hondura y profundidad, para caer en la cuenta del inmenso amor de Dios que nos abre las puertas de su corazón misericordioso.
Acompañar al Señor tomará la forma de hacernos presente con nuestra sensibilidad espiritual en su entrada triunfal el domingo de ramos y preguntarnos allí por el sentido del éxito en nuestra vida, por la manera cómo vivimos el elogio y el reconocimiento, caer en la cuenta y agradecer las gratificaciones legítimas que la vida nos ofrece, tomar fuerza de ellas y caminar, sintiendo asimismo la fragilidad y fugacidad de las cosas.
En esta semana podemos preguntarnos asimismo por el sentido de nuestros poderes y la manera de ejercitar la autoridad. El Señor nos muestra el camino del servicio y el abajamiento, el postrarnos ante los demás para “desde abajo” invertir la lógica de dominio y testimoniar que aquel que gobierna en verdad debe servir a los otros. El Señor en esta semana se irá silenciado, aquel que dio de comer a multitudes o curó enfermos, vivirá la negación en el amor de sus amigos, la angustia del dolor humano y una ausencia sensible de la presencia de Dios.
En una tumba nueva se coloca el cuerpo del Señor, allí se anida nuestra esperanza, aquel deseo escondido que late en el corazón de todo hombre que las cosas que vivimos con amor duren para siempre. Su resurrección un domingo marcará el inicio de un nuevo tiempo, aquel que nos habla que Dios hace florecer la vida aún en medio de la muerte. La resurrección de Jesús es el triunfo definitivo del amor, la confirmación que la vida en abundancia se nos regala como don. El final será siempre la vida, el amor, la alegría, la paz y la esperanza. ¡Feliz Pascua de Resurrección para todos!
