Home»NOTICIAS»Mons. Antúnez: “Pidamos por este tiempo tan importante que vive nuestra Iglesia, que el Espíritu Santo siga soplando en medio de ella”

Mons. Antúnez: “Pidamos por este tiempo tan importante que vive nuestra Iglesia, que el Espíritu Santo siga soplando en medio de ella”

Compartimos la reflexión de Mons. Fabián Antúnez SJ, obispo de la Diócesis de San José de Mayo, compartida en el espacio “Palabra de Vida” en Puerto de Encuentro (Radio María Uruguay y Radio Manía) y “Momento de reflexión”en Radio 41 AM 1360, de este Domingo 5 de mayo de 2025 (III Domingo de Pascua).

Un saludo muy grande para toda la audiencia. Les habla Monseñor Fabián Antúnez, obispo de San José de Mayo. Continuamos transitando este tiempo pascual en donde pedimos la gracia de la consolación que trae el Resucitado, los grandes signos de la alegría y de la paz del corazón, que vienen a inundarnos por dentro de aquello que más necesitamos. La experiencia es de la comunidad primitiva que comienza a nuclear nuevamente en torno al Resucitado. Han vivido la experiencia dolorosa de la pasión, de la pérdida del amigo y comienzan a vivir pequeñas o más grandes manifestaciones del Resucitado en su historia. En este caso ocurre en el lago de Tiberíades, ese entorno que para ellos es tan conocido, donde han experimentado la fecundidad del Señor, donde han experimentado tantas veces también la experiencia del mar en contra del mar embravecido. Pedro se decide a pescar. Y junto a él la comunidad se le nuclea. Van con él, van juntos. La experiencia es de ausencia, de fecundidad. Es la imagen de la noche. Han tirado las redes y durante toda la noche no han tenido pesca. La imagen también tantísimas veces de nuestra fecundidad, donde tiramos las redes y no obtenemos pesca. Donde vemos el fracaso de nuestros intentos, donde vemos la vulnerabilidad de nuestros proyectos, donde intentamos muchas veces sin autonomía, llegar a mejores resultados. Y la experiencia es la del fracaso. Pero lo vuelven a intentar.

En el amanecer de la vida se aparece el Señor resucitado y los invita a tirar las redes, tirar las redes juntos. Quizás la gran participación o la gracia especial que ellos tienen es el de animarse a tirar las redes. Y lo hacen. Y está la experiencia de la sobreabundancia que no alcanzan sus brazos para recoger la cantidad de frutos. Cuando tiramos las redes, cuando actuamos en el nombre de Dios. Cuando somos dóciles a dejarnos llevar por su suave voz. La experiencia que tenemos es la fecundidad que fecundidad nos está visitando en este tiempo. Fecundidad en en vínculos, en relaciones humanas, en experiencias prospera laborales, en comunicación, en la familia. Tantas formas que puede tomar hoy la consolación, los frutos en nuestra vida. Y la experiencia pedagógica para este domingo es para Pedro aquel que dolorosamente había experimentado en su vida la fragilidad, la vulnerabilidad y la traición del Maestro cuando lo niega.

En ese camino a la cruz que Jesús emprende, el Señor en su pedagogía quiere restaurar ese corazón, sanar ese corazón vulnerable y por lo tanto lo interroga sobre el amor. Lo interroga sobre aquellas dimensiones sanas del corazón. Pedro ha amado siempre a Jesús. Se descubrió vulnerable. Tuvo que reconocer la fragilidad. Experimentó los propios miedos. Vivió en carne propia la negación. Pero ahora se le concede la gracia de la sanación, la sanación en el amor. Qué áreas de nuestra vida necesitan ser curadas? Necesitan ser sanadas por el Señor. Necesitan ser miradas por Él para ser restauradas, para que también ofrezcamos a los demás la gracia de ser sanadores heridos, es decir, personas que curen a los demás desde nuestras heridas, Desde nuestras vulnerabilidades sanadas por el Señor. Pedro, interrogado en el amor, recibe la confirmación del Señor y la confirmación tiene que ver con el apacentar el rebaño. Pedro recibe la misión en fragilidad de ser pastor de ese rebaño que se vuelve a congregar en torno al Resucitado. Pedro, me amas? Apacienta mis corderos. Tres veces Pedro recibe esta confirmación en su misión, la confirmación de apacentar al rebaño de Dios. Creo que es un buen tiempo también para rezar por la Iglesia, por esta Iglesia que está unida en oración, esperando el futuro pastor. Aquel que pueda también en sus gestos asemejarse al Señor y pastorear este rebaño.

Pidamos con mucha insistencia, con mucha unión en el corazón como iglesia anhelante que se mantiene en vigilia. La llegada de ese nuevo Papa, ese pastor que con corazón grande tendrá que apacentar el rebaño de Dios a Él confiado. Pidamos la gracia de que el Espíritu suscite un pastor conforme al Corazón de Cristo. Que viva la dinámica de la compasión y que viva la experiencia del amor expresado en los gestos. Recemos por esta Iglesia, esta Iglesia sinodal, esta Iglesia que quiere seguir viviendo la comunión, la participación de todos y la misión común. Pidamos por este tiempo tan importante que vive nuestra Iglesia. Pidamos la gracia de que el Espíritu Santo siga soplando en medio de ella. Pidamos que se nos conceda un pastor conforme al corazón de Cristo. Y que nos bendiga Dios, el que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.