Mons. Antúnez: “Vamos a pedir la gracia que comienza en la mirada cuando nos animamos a mirar, que continúa en el corazón y que se prolonga en las manos”

Compartimos la reflexión de Mons. Fabián Antúnez SJ, obispo de la Diócesis de San José de Mayo, compartida en el programa “Momento de reflexión” (Radio 41 AM 1360) y en Radio María Uruguay, junto a los “Mensajes dominicales” de los Obispos del Uruguay, de este Domingo 21 de julio de 2024 (XVI Domingo del tiempo durante el año)
Un saludo muy grande para toda la audiencia. El evangelio de este Domingo nos refleja el corazón compasivo de Jesús. Jesús, que regresa de la misión con el corazón lleno de nombres, de rostros, de historias, de frutos y desea un momento de intimidad compartir con los suyos, narrar juntos las experiencias vividas, poder tener un tiempo quizás de comida compartida, de poder en el terreno común de la amistad. Compartir de corazón a corazón tantas cosas que solo se regalan los corazones cercanos y que viven una experiencia común.
Sin embargo, el Señor experimenta el hambre, el deseo de Dios, las necesidades de tantísima gente que se acerca a Él, su corazón compasivo, su mirada empática, su pasión y su celo para el Reino de Dios lo lleva a no detenerse en el terreno de lo conocido, en la seguridad de sus amigos, en la experiencia común de fraternidad. Experimenta en su corazón aquello de que están como ovejas sin pastor. Tantísima gente que ha perdido el norte en sus vidas, que carece de un sentido vital, de un proyecto de vida. El Señor los mira con compasión.
¿Desde dónde miramos a nuestros contemporáneos? ¿Nuestros gestos, nuestro corazón, nuestra mirada refleja el corazón compasivo del Señor que se enternece porque están como ovejas sin pastor? ¿Somos capaces de posponer nuestro descanso, nuestra comodidad por salir al encuentro de las visitas inoportunas de aquellos que quizás tocan el timbre de nuestras casas, acuden a nosotros en momentos no deseados. Tenemos la capacidad de salir de nosotros mismos?
El Señor nos invita a una doble dimensión buscar ámbitos de restaurarnos, porque todos lo necesitamos. La amistad, la cercanía, la oración al Padre, el descansar en Dios, el vaciar en el Señor aquello que afecta nuestro corazón. Pero también hoy nos interpela a estar atento a las necesidades de tantísimas personas que hay en nuestro mundo están perdidos los jóvenes que deambulan por las calles, los niños solitarios que piden un plato de comida en tantos lugares de nuestras ciudades. Los ancianos que están solos, necesitados de una visita. Los enfermos, los presos, aquellos que no cuentan en nuestra cultura descartable. Y la invitación es a reflejar en nuestros gestos y en nuestra cercanía el corazón compasivo de Dios.
Vamos a pedir esta gracia. Es una gracia que brota de las entrañas, una gracia que brota del corazón. Una gracia que comienza en la mirada cuando nos animamos a mirar, que continúa en el corazón y que se prolonga en las manos. Vamos a pedir esta unidad entre el corazón sintiente, la inteligencia que se deja impregnar por la fe y las manos que se alargan en la caridad y que no se cierran a la compasión. Y que este Jesús, este buen Jesús que es capaz de integrar la oración silenciosa del Padre y el gesto compasivo bendiga nuestra fe, bendiga nuestros proyectos, bendiga nuestras decisiones y nos ayude a reflejarlo cada vez más. Y que el Señor nos bendiga. Él que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.