Mons. Antúnez: “Pidamos al Señor nos levante en el camino de la vida, nos conceda alimento para seguir caminando y las fuerzas para perseverar en el mensaje de esperanza que Él vino a regalarnos”

Compartimos la reflexión de Mons. Fabián Antúnez SJ, obispo de la Diócesis de San José de Mayo, compartida en el espacio “Palabra de Vida” en Puerto de Encuentro (Radio María Uruguay y Radio Manía) y “Momento de reflexión”en Radio 41 AM 1360, de este Domingo 16 de noviembre de 2025 (XXXIII Domingo del tiempo durante el año).
Un saludo muy grande para toda la audiencia. El pasaje de este Domingo tomado del Evangelio según San Lucas, Jesús lo pronuncia mientras se encuentra de frente al templo de Jerusalén y se inspira en las expresiones de admiración de la gente por la belleza del santuario y de sus decoraciones. Jesús dice ‘De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido’. Podemos imaginar este efecto de las palabras de Jesús sobre el pueblo de Israel, para el cual el templo constituía el centro. En verdad, el Hijo de Dios venido en carne, no quiere ofender el templo, sino hacerles entender a sus discípulos y también a nosotros, que incluso las construcciones humanas, aún las más sagradas y bellas, son pasajeras y que no hay que poner en ellas la seguridad. ¿Cuántas presuntas certezas de nuestra vida pensábamos que eran definitivas y después se revelaron como efímeras? ¿Cuántos problemas nos parecían sin salida y luego los logramos superar?
Nos invita, por lo tanto, el Señor a adorar a Dios, teniendo como centro de nuestra fe no un templo físico, sino el corazón sede de los sentimientos, sede de la cual tomamos en la vida las decisiones. Con Jesús definitivamente cae la concepción de lo sagrado. Ya no existe más esa distinción entre lo sagrado y lo profano. Más bien, el corazón del hombre se convierte en el lugar de integración, lo que convertirá en sagrada. Una realidad estará dada de ahora en más, por la rectitud del corazón por buscar con honestidad la mayor gloria de Dios. Qué bello puede ser el pensar que las realidades de nuestra familia, de nuestro lugar de trabajo, de los lugares de trabajo, de descanso, de encuentro, se pueden convertir ahora en verdaderos lugares sagrados y teológicos, si allí buscamos con honestidad hacer presente a Dios y buscamos el bien de nuestros hermanos.
En segundo lugar, desea el Señor prepararnos para el encuentro de cada uno con Él, y nos anticipa signos que debemos discernir bien. Guerras, revoluciones, calamidades. Qué podemos percibir a lo largo de nuestro mundo afectado por distintas situaciones de violencia en Ucrania, en Tierra Santa, en muchos de nuestros países centroamericanos. También por problemas medioambientales, por la situación de los refugiados. El problema de la pobreza y las migraciones forzadas, que todos lo debemos mirar con ojos contemplativos para descubrir el mensaje del Señor que nos invita a la conversión del corazón. Nos invita, por tanto, a no dejarnos engañar. A discernir las propuestas que presentan tantos falsos profetas que hoy, como en el tiempo de Jesús, alzan la voz.
¿Cuáles son los falsos mesianismos que hoy se presentan? Quizás tomen forma de individualismo hedonista, consumismo. Puede que se trate de muros defensivos frente a otros. ¿Cómo descubrir en nuestro tiempo la suave voz de Jesús que desea pastorear nuestro corazón? Una vez más surge la necesidad de escuchar en lo profundo del corazón, la voz de Aquel que nos invita a ser testigos, a dejarnos modelar el corazón por su Espíritu Santo que quiere trabajar en nuestro interior, propiciando el hombre interior, aquel que vive según los frutos del Espíritu Santo. Nos invita, por tanto, el Señor a permanecer firmes en Él, con la certeza de que no nos abandona. Caminar en la esperanza trabajando para construir un mundo mejor. No obstante, las dificultades, los acontecimientos complejos que marquen nuestra existencia personal, familiar, comunitaria.
Caminar la esperanza siendo testigos en medio de las dificultades de un Señor que no nos abandona y aún en medio de las persecuciones. Esto constituía el principal testimonio de la Iglesia de los orígenes que, perseguida en el Imperio Romano, mostraba una alegría contagiante que brotaba de la experiencia del Resucitado. ¿Qué situaciones personales, familiares, comunitarias estamos viviendo de incomprensión? ¿Cómo perseverar en la fe en medio de las tribulaciones, de las crisis? Se me viene a la memoria un Nelson Mandela que es capaz de salir purificado de muchos años de prisión injusta y trabajar por la reconciliación de su país. Van Thuan, obispo preso del régimen comunista que celebraba la misa en su pequeña celda y después predicó un retiro muy bello sobre la esperanza. Testigos que caminaron en medio de las dificultades que hoy nos impulsan a nosotros a seguir adelante con esperanza. Los invito y me invito a no bajar los brazos, a seguir confiando en el Señor que no abandona nuestras vidas, a volver a levantarnos si estamos caídos, desanimados y librar el buen combate de la fe.Levántate, tú que estás desilusionado
Levántate tú que no tienes esperanza
Levántate Tú, que te has acostumbrado a una vida gris.
Levántate tú que has olvidado la capacidad de maravillarte.
Levántate tú. Cuando te sientas excluido, abandonado y marginado.
Levántate, porque Cristo te ama y tiene reservadas para ti una inesperada posibilidad de realización y de solidaridad.
Levántate y tu voz podrá dar gracias para siempre.¿De qué me tengo que levantar? ¿Dónde encontrar la fuerza para seguir caminando? Pidamos la gracia al Señor que, como el profeta Elías una y otra vez, nos levante en el camino de la vida, nos conceda alimento para seguir caminando y las fuerzas para perseverar en el mensaje de esperanza que Él vino a regalarnos a cada uno de nosotros. Y que el Señor nos bendiga. El que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.