Home»NOTICIAS»Mons. Antúnez: “Juan el Bautista, hoy modelo por excelencia de vida austera y entregada, nos ayude con su testimonio de vida y con el de tantos que hoy en nuestro tiempo siguen donando el Evangelio en lugares muchas veces difíciles”

Mons. Antúnez: “Juan el Bautista, hoy modelo por excelencia de vida austera y entregada, nos ayude con su testimonio de vida y con el de tantos que hoy en nuestro tiempo siguen donando el Evangelio en lugares muchas veces difíciles”

Compartimos la reflexión de Mons. Fabián Antúnez SJ, obispo de la Diócesis de San José de Mayo, compartida en el espacio “Palabra de Vida” en Puerto de Encuentro (Radio María Uruguay y Radio Manía) y “Momento de reflexión” en Radio 41 AM 1360, de este Domingo 7 de diciembre de 2025 (II Domingo de Adviento).

Un saludo muy grande para toda la audiencia. Continuamos transitando este tiempo de Adviento que la Iglesia nos lo ofrece para la conversión del corazón, para volver a Dios, para reconciliarnos con nosotros mismos, con los demás, con el Padre.

Al centro del Evangelio de este domingo está la figura de Juan el Bautista, Juan el Bautista, el último de los profetas, aquel que ya desde el seno del vientre de Isabel, exclamaba La alegría por la presencia también en María del Salvador del mundo, aquel que en la imagen del Jordán se consideraba totalmente indigno de desatar la correa de las sandalias del Señor, y sin embargo, acepta para cumplir las Escrituras, el celebrar el bautismo del Señor. Hoy nos lo presenta la imagen del Evangelio viviendo en el desierto.

Juan el Bautista pertenecía junto a su comunidad, al grupo de los esenios que vivían en las afueras de las ciudades. Se dedicaban a la oración, a la penitencia, y anhelaban con deseo, con esperanza, la venida del Reino de Dios. Muchos quisieron considerarlo a Él como el Mesías que ha de venir. Y él dijo ‘Yo no lo soy’ ‘Yo soy simplemente una voz que clama en el desierto, conviertan el camino’ Acérquense al Señor. Juan el Bautista no era la palabra, pero era la voz. No era el Mesías, pero era el profeta que señalaba al Cordero de Dios. Esta bellísima imagen nos puede representar muy bien hoy los desafíos que tenemos de un liderazgo en el que no nos consideremos al centro, sino que señalemos siempre a Jesús como aquel que trae la salvación, la redención al género humano. Juan el Bautista también es modelo de tremenda fidelidad al Evangelio, de negación personal a la corrupción, de cuestionamiento, también al rey Herodes, el poder de turno cuando sus conductas se alejaban del Evangelio.

Juan el Bautista nos invita a través de su palabra firme, decidida, profética a la conversión del corazón. Bueno, ¿cuáles son aquellos caminos que debemos nuevamente unificarlos en Dios, reconciliarlos en Él, que debemos volver a transitar por sendas nuevas, que debemos reemprender rumbos? ¿Qué significa para nosotros preparar el corazón, allanar los senderos, preparar el corazón al Señor que viene? Preparar nuestro interior para recibirlo como en un pesebre. Estar vigilantes, estar atentos. Estar disponibles. Estar con las velas encendidas, símbolo de nuestra fe en la espera gozosa del Señor que viene. Juan el Bautista también nos remite, por tanto, a la necesidad de la conversión del corazón. ¿Cuáles son aquellos pensamientos, sentimientos, acciones que debemos convertir, que debemos dejarnos transformar en el Señor, porque no responden a la lógica del Evangelio, no siguen sus mandamientos, no tienen como fuente sus inspiraciones? También les dirige un mensaje muy firme a los fariseos, a los escribas, a aquellos que se sienten justos, fíjense, habla de ellos como raza de víboras, y los invita también a la conversión, a no quedarse simplemente en el hecho de decir que tienen por padre Abraham, sino por el contrario, hay que convertir el corazón y reconocer la visita de Dios en Jesús. El bautismo de Juan el Bautista es el de conversión, lo realiza en el Jordán. Y a la vez abre la experiencia de la Iglesia al bautismo trinitario, al bautismo en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que se inicia en Jesús y continúa con toda la tradición eclesiástica.

Vamos a inspirarnos en esta figura, esta figura de tanta entrega, de tanta radicalidad, de tanta humildad en el corazón, de tanta fidelidad a los caminos insondables de Dios, para vivir este Adviento muy cerca del Corazón de Cristo. Vamos a preguntarnos por la necesidad que tenemos en nuestra vida de dejarnos transformar, de que algo nuevo emerja en nosotros una nueva creación, un nuevo hombre y mujer renovados a la luz del Evangelio. Vamos a pedir la gracia, por lo tanto, de dejarnos modelar, de dejarnos transformar. Que Juan el Bautista, hoy modelo por excelencia de vida austera, de vida entregada de vida, ofrenda a Dios en Jesús, nos ayude entonces con su testimonio de vida y con el de tantos también que hoy en nuestro tiempo siguen donando por el Evangelio lugares muchas veces difíciles, con su testimonio silencioso y a veces también con el propio martirio, con esa donación de la vida en tantos lugares de nuestro mundo que realizan hoy personas por anunciar con radicalidad el amor de Jesucristo. Podamos seguir transitando este tiempo de Adviento muy cercanos al Corazón de Jesús. Que Él nos pueda seguir modelando. Y que la Virgen Santísima, también nuestra Madre, interceda por cada una de nuestras intenciones. Y que el Señor nos bendiga. El que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.