Mons. Antúnez: “El desafío es poder escuchar la voz del Pastor en medio de tantas voces que en ocasiones nos gritan desde fuera y solicitan la atención de nuestro corazón”

Compartimos la reflexión de Mons. Fabián Antúnez SJ, obispo de la Diócesis de San José de Mayo, compartida en el espacio “Palabra de Vida” en Puerto de Encuentro (Radio María Uruguay y Radio Manía) y “Momento de reflexión”en Radio 41 AM 1360, de este Domingo 11 de mayo de 2025 (IV Domingo de Pascua).
Un saludo muy grande para toda la audiencia. Soy Monseñor Fabián Antúnez, obispo de la Diócesis de San José de Mayo. En el corazón aún conservamos la emoción, la alegría, el gozo con el nombramiento de nuestro nuevo Sumo Pontífice. Nos unimos en los buenos deseos. Que el Espíritu Santo lo asista, lo conforte, lo consuele, lo fortalezca en su tarea de pastorear el rebaño a Él confiado.
Justamente en este Domingo la Iglesia celebra al Buen Pastor, aquel que a semejanza de Cristo, el único pastor, está invitado a llevar adelante el camino del pueblo de Dios. Ese buen pastor que en ocasiones tendrá que caminar delante, abriendo nuevos senderos, en otras tendrá que caminar junto al pueblo de Dios. En esa imagen que nos brindó el Papa Francisco de un pastor con olor a ovejas. y en otro momento tendrá que caminar detrás, acompañando las ovejas más rezagadas, las más quebradas, las más heridas.
El desafío para cada uno de nosotros, también en lo que nos toca, es poder escuchar la voz del pastor en medio de tantas voces que en ocasiones nos gritan desde fuera y solicitan la atención de nuestro corazón. Escuchar la voz del pastor y caminar los tras los pasos, tras sus pasos será el gran desafío. ¿Cómo es la voz de este pastor? Su voz es firme, su voz es clara, su voz es nítida, pero a su vez su voz es suave y delicada. El lenguaje ignaciano sería como gota de agua en la esponja y escuchan la voz del pastor aquellos que se animan a realizar silencio en el corazón. Silenciar los ruidos supondrá momentos de soledad, momentos de estar en conexión con el propio corazón. Hacernos cargo de la ardua tarea de convertir el ego personal. Su voz nos abre camino de vida En medio de esta cultura de la muerte en la que transitamos. Su voz consuela nuestro corazón. Su voz nos levanta cuando estamos caídos. Y su voz nos sana por dentro, devolviéndonos la autoestima perdida. Es una voz que nos grita, que viene precedida de humildad, de mansedumbre. Es una voz que nos dice ‘Tú eres mi hijo muy querido’.
Te invito a que en estos días puedas hacer resonar en tu corazón esta su voz y poder discernir su voz en medio de tantas otras voces que nos seducen, que nos distraen las voces en que las voces que nos dicen que no valemos, que no somos dignos, Las voces que ahogan nuestras búsquedas interiores, las voces de la vanidad, las voces del triunfo fácil. Las voces del consumo. Desde el silencio del corazón, desde la actitud de escucha a la interioridad. Te invito a que te preguntes qué voces estamos escuchando, a quienes le brindamos el oído, a quienes le damos el corazón. Si escuchamos la voz del Buen Pastor, también nuestra Palabra se convertirá en palabra de consejo, en palabra libre de convulsiones, en palabra que generará vida a nuestro alrededor.
Es esa voz del Buen Pastor Resucitado la que en la primera lectura nos habla Pablo. Pablo, que camino a Damasco experimenta la conversión, siente y vive en su intimidad el encuentro con el Resucitado que lo los llama a cegarse para ver la vida con ojos nuevos. Tuvo que desaprender caminos fariseos para integrar en el fondo de su corazón la interna ley de la caridad. Pablo asume su compromiso con el Resucitado y predica su presencia en el mundo pagano. Experimenta también en el pueblo judío las envidias, la incomprensión, sabe experimentar allí la fragilidad, la vulnerabilidad personal. Sabe experimentar la escasez de frutos. Y va una y otra vez cambiando de dirección en la fe, en la predicación. Frente a la cerrazón del pueblo elegido, se abre a los paganos. Mira también que en tu vida puedas cuestionarte cómo Dios va trabajando, ¿cómo recibimos en nuestra vida la Palabra de Dios y su mensaje? ¿Qué camino concreto de Conversión, el Señor nos está invitando a transitar? Pablo y Bernabé son expulsados de muchas ciudades y tienen que buscar distintos horizontes para anunciar el Evangelio de siempre. Mantengamos, por tanto, firme en nuestro corazón en las alegrías verdaderas, y seamos testigo del Resucitado aún en medio de las pequeñas o más grandes persecuciones que la vida permite que atravesemos.
A la luz de este tiempo eclesial que se abre en la Iglesia con el Papa León, pidamos la gracia de trabajar por la paz en el mundo, aquella paz que él insinuó en su primer mensaje. Un mundo atravesado por tantísimas guerras. Que la Iglesia pueda seguir también transitando el camino de la sinodalidad, de la participación, de la misión común. Pidamos la gracia de ser testigos creíbles del Evangelio y que el Señor nos bendiga. El que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.