Mons. Antúnez: “El amor es aquello que nos mantiene vivos y el desafío para cada uno de nosotros, ese es el de recrear la experiencia del amor”

Compartimos la reflexión de Mons. Fabián Antúnez SJ, obispo de la Diócesis de San José de Mayo, compartida en el espacio “Palabra de Vida” en Puerto de Encuentro (Radio María Uruguay y Radio Manía) y “Momento de reflexión”en Radio 41 AM 1360, de este Domingo 18 de mayo de 2025 (V Domingo de Pascua).
Un saludo muy grande para toda la audiencia. En este evangelio del domingo tomado de San Juan, el Señor continúa adelante con su discurso en la Última Cena, aquella cena en la que nos regala el testamento máximo del Amor, entregando su vida por cada uno de nosotros. Allí nos habla en concreto de la experiencia del amor, que consiste en dar la vida por el otro. Hablar del amor es hablar de aquello que es fundamental en la existencia, donde nos jugamos nuestra identidad más profunda, el de ser hijos muy amados. Mucho de la propuesta de nuestro mundo al hablar del amor gira en torno al auto centramiento, al deseo compulsivo de utilizar al otro para paliar la propia soledad, a la búsqueda narcisista de la auto exaltación, lo que en el fondo esconde un ropaje utilitario de la experiencia del amor. Así, debemos pedir la gracia de purificar nuestro amor para que del mismo provengan aquellas alegrías profundas y la paz interior que son los grandes signos del Resucitado.
El verdadero amor es aquel que nos saca de nosotros mismos, el que nos lanza hacia afuera, hacia arriba, hacia Dios y a mirar al otro como un hermano, como una hermana. Nada está perdido, dice Gabriel Marcel. Para un hombre que sirve a un gran amor, que vive una gran amistad. Pero todo está perdido para el que optó por la soledad del egoísmo. Amor de amistad. Amor de pareja. Amor consagrado a Dios. Pero amor, en definitiva. Vivir la vida enamorados. Allí brota aquella la bellísima oración del Padre Arrupe, general antiguo de los jesuitas, que nos dice “Enamórate. Nada puede importar más que encontrar a Dios, enamorarse de Él de una manera definitiva y absoluta. Aquello de lo que te enamoras atrapará tu imaginación y acabará por ir dejando una huella en todo. ¿Será lo que decida Qué es lo que te saca de la cama en las mañanas? ¿Qué haces con tus atardeceres? En qué empleas tus fines de semana, lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón, lo que te sobrecoge de alegría y gratitud. Enamórate y permanece en el amor. ¿Qué debemos hacer para permanecer unidos al Señor? ¿Qué dinámicas de nuestra vida nos roban la filiación? Atender allí a la dinámica de Detenerse en el día. De estar atento a las mociones del Buen Espíritu, Aquel que nos regala el consuelo interior, las luces en la inteligencia, el ardor y la pasión en la interioridad. La contemplación para alcanzar amor al final de los Ejercicios espirituales. San Ignacio nos dice que el amor consiste en comunicación del amado al amante, donde cada uno da al otro de lo que es y de lo que tiene. Y nos dice que el amor se ha de poner más en obras que en las palabras. Amar en cristiano es amar a través de los gestos, gestos que van dejando huellas en el corazón de los demás. ¿Podemos preguntarnos cómo está nuestra comunicación en el amor? ¿Cómo está reflejándose aquellos gestos del amor que hacen al mismo creíble? Los detalles son aquellos que impiden que el amor se quede en una fórmula aprendida, estudiada, sabida desde la encarnación de Dios.
El amor humano y el amor divino se expresan en la unificación en el Cristo de esa doble naturaleza. El amor es aquello que nos mantiene vivos y el desafío para cada uno de nosotros, ese es el de recrear la experiencia del amor. Puede ser que las rutinas, que las pérdidas en la vida, que las frustraciones, que la imagen de Dios que hemos hecho, que nos hemos formado, nos impidan amar y transparentar a los demás su amor. Este es el gran desafío, el vivir la vida desde la lógica del amor, sabiendo de que Dios siempre toma la iniciativa en el amor. Al final de nuestros días, después de haber transitado nuestra existencia, de haber dejado huellas en el corazón de otros. La pregunta fundamental que se nos realizará es.
¿Has amado en la vida? Y ahí viene a mi corazón Mateo 25. “Cuando tuve hambre, me diste de comer, tuve sed, me diste de beber, estaba enfermo y me visitaste, o era forastero y me hospedarte, o estaba preso y me viniste a ver”. Gestos de amor concretos que son los que hacen creíble nuestra experiencia del amor. Pidamos la gracia de refundar el amor en cada uno de nosotros, de dejar a Dios trabajar en nuestro interior, de regalarnos esa su presencia que nos hace ser reflejos de su amor para con los demás. Y que Dios nos bendiga. El que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.