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Desagravio y reparación ante la profanación en la Catedral

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El Obispo de la Diócesis de San José de Mayo, Mons. Arturo Fajardo presidió la Santa Misa el Domingo 4 de diciembre, la intención de esta Eucaristía era “desagraviar” y “reparar” la profanación que sufrió días pasados la capilla del Santísimo Sacramento.

Habitualmente la Misa de las 10 de la mañana en la Catedral es muy concurrida, pero este día fue notoria la participación de más fieles que se acercaron con esta intención particular. Acompañaron a Mons. Arturo como concelebrantes los Pbros. Fernando Perera y Damián Legelén, integrantes del equipo de sacerdotes de la Catedral y los diáconos Ruben Velázquez, Juan Carlos Curcho y Andrés Paredes.

La celebración de la Santa Misa fue como se celebra un día Domingo, particularmente en este tiempo de Adviento (preparación a Navidad) con el encendido de la segunda vela de la corona de Adviento, II Domingo de este tiempo que la Iglesia dispone para la celebración de la Navidad.

“Celebración Eucarística y rogativa pública por una grave injuria a la capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral”, era la denominación de la celebración.

Mons. Arturo agradeció la presencia de todos y pidió por aquellos quienes profanaron la capilla del Santísimo y por todas las intenciones leídas al comienzo de la Misa.

“El sagrario es como un pesebre, el altar es como un pesebre, se hace presente el Señor, Dios nos con nosotros”, comentó el Obispo. “Pedimos el consuelo y el don de la paz”, sobre todos para quienes se sintieron ofendidos por este hecho. En su reflexión Mons. Fajardo incluyó especialmente a todos aquellos que son “agraviados y heridos en su dignidad”, pidiendo por todos los que sufren violencia en la familia y en la sociedad.

Luego propuso tres ideas para este tiempo de Adviento: “Les propongo tres “P”: Pesebre, Palabra y Perdón, para que la vivamos en familia y comunidad”.

Antes de la bendición final, el Obispo, acompañado por los concelebrantes y ministros se dirigieron en procesión desde el presbiterio a la Capilla del Santísimo por la nave central de la Catedral, mientras se cantaban las letanías de los Santos. Allí se llevarían adelante los ritos de propios de la celebración de reparación y desagravio, ya que fue en esta capilla la que sufrió la profanación.

Al llegar a la Capilla el Obispo bendijo el agua para rociar el altar, el sagrario, las paredes y al pueblo que seguía atento el ritual. Terminado el gesto de la “aspersión”, fieles de la comunidad parroquial, cubrieron el altar con un mantel y lo adornaron con flores, a la vez que se encienden los cirios. Terminada la “iluminación” se colocó la custodia sobre el corporal, en el centro del altar. Ruben Velázquez, diácono permanente, acerca el Santísimo Sacramento que se reservaba en la sacristía, desde el momento de la profanación, y lo expuso en la custodia. Fue un momento de adoración y silencio, que celebrantes y fieles se unieron de rodillas.

Para terminar, Mons. Arturo bendijo con el Santísimo Sacramento y se reservó el Santísimo nuevamente en el Sagrario.

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