Home»NOTICIAS»Se proyecta crear equipo de Pastoral Penitenciaria en San José

Se proyecta crear equipo de Pastoral Penitenciaria en San José

DSC_0004

| Publicado en VISIÓN CIUDADANA

Escuchar sin juzgar

Por Claudia Presno

Días atrás se llevó a cabo en el Hogar Católico de San José una charla informativa para la creación de uno o más equipos de Pastoral Penitenciara en la Diócesis de San José, ya que actualmente no se brinda este servicio de escucha a quienes están privados de libertad. Varias personas participaron de la iniciativa y la idea es aunar esfuerzos para concretar un curso de formación de agentes pastorales dedicados a ir a las cárceles para prestar sus oídos sin juzgar.

Esta charla fue brindada por la Dra. Elsa Elena Musso, Secretaria Ejecutiva de Pastoral Penitenciaria de Cáritas Uruguaya e Imelda Astengo, integrante de la Pastoral Penitenciaria de Florida.

Visión Ciudadana entrevistó a Musso, quien explicó: “En esta oportunidad lo que estamos haciendo es una charla informativa con la idea de formar un poco más adelante un equipo o más de uno de Pastoral Penitenciaria; voluntarios que visiten los distintos establecimientos carcelarios. En este momento dos diócesis carecen de equipo de Pastoral Penitenciaria por eso la idea es que se conforme uno acá que, además, ha sido la propuesta de la misma diócesis a Cáritas Uruguaya”, dijo.

Al consultarle qué características personales son las más apropiadas para integrar esta propuesta, Musso dijo que en primer lugar tienen que ser personas de fe católica, tener entusiasmo y más de 30 años de edad, ya que la experiencia “es muy fuerte” y se necesita “cierta madurez” para cumplirla idóneamente.

La idea es que una vez formados, los integrantes josefinos brinden su apoyo en el Penal de Libertad, que es donde más se precisa, y en la cárcel de Juan Soler.

“A la cárcel no se puede ir solo”

“En cada diócesis hay uno o más equipos porque a la cárcel no se puede ir solo, se va siempre en equipo y por supuesto primero hay que hacer un cursillo de formación. En Montevideo, por ejemplo, se hace un cursillo con una charla informativa y cuatro encuentros donde se va haciendo una formación teórica y práctica. Después se hace un retiro y luego se comienza a ir al establecimiento. Hay un discernimiento de la persona porque una cosa es que a mí me guste pero después es lo que voy a encontrar, lo que va a ser, que no todos estamos preparados ni tenemos por qué estarlo. En el interior la idea sería esta primera charla informativa y tal vez después preparar un encuentro de formación (este año) para que comience a funcionar el equipo”, explicó la entrevistada.

Los equipos de Pastoral Penitenciaria son mixtos y a una cárcel de hombres pueden ir mujeres y viceversa, aclaró Musso. “Yo comencé como agente de Pastoral Penitenciaria en 2007. Tuve una muy buena experiencia, excelente. Fui a Cabildo, que era de mujeres y cerró, Medio Camino, que era de mujeres y también cerró, y Cárcel Central que es de hombres. La verdad que la recepción que tenemos de parte de los privados de libertad es muy buena y se trabaja muy bien. Es algo que precisan. El acompañamiento espiritual para el privado de libertad es fundamental”, afirmó.

“La mujer privada de libertad muchas veces se encuentra más sola”

Al preguntarle qué fue lo que más le impactó de su trabajo en las cárceles, Musso respondió: “Capaz que por ser mujer y madre me impactó la mujer privada de libertad que muchas veces se encuentra más sola, tiene a su pareja también privada de libertad… la preocupación que tiene por los hijos, eso es lo que más me produjo impotencia en el trabajo”.

La referente de Cáritas Uruguaya explicó que los agentes pastorales no conocen los antecedentes de los presos con los que se vinculan ya que su objetivo es escucharlos sin juzgarlos. El director del centro carcelario es por lo general quien dispone si se llama a todos los interesados en participar de estas instancias o se invita solo a algunos a hacerlo. “Nunca se les pregunta qué hicieron, por qué están ahí, jamás, porque no estamos para juzgar tampoco;  se los escucha, sobre todo es una escucha”, expresó.

Musso narró que todos los años se celebran las misas de Navidad en las cárceles y que excepcionalmente se prepara a los privados de libertad para recibir algún sacramento ya que la población de estas características es muy cambiante. “La población privada de libertad fluctúa mucho porque los cambian de módulos o les dan la libertad, entonces no son muchos los casos en los que se puedan preparar para recibir un sacramento”, explicó.

Narró, además, que muchas veces los presos concurren inicialmente a estos encuentros “por hacer algo diferente” pero después se motivan a seguir yendo. “… cuando ven que los escuchan, que participan, que los tratan dignamente como debe ser tratado todo ser humano muchas veces se sienten reconfortados, bien, es bastante buena en general la recepción”.

SEGURIDAD. La profesional remarcó que es importante que la persona que concurra a los centros carcelarios tenga cierta madurez para desenvolverse en caso de que suceda algún imprevisto, ya que se trata de lugares conflictivos. “A mí me pasó, por ejemplo, que en una visita que estábamos con un grupo de agentes pastorales -dos o tres- y un grupo grande de mujeres faltó un celular, aunque no se podía tener, y una privada de libertad le sacó a otra y pasó corriendo, empezó la Policía y ahí uno tiene que mantener la calma y aprender a manejarse un poco, pero pueden pasar esas cosas. Es un lugar donde hay tensión por eso tal vez sea bueno que haya un preparación para saber qué puedo hacer y qué no, como ocurre en los cursillos”.

Musso reconoció que socialmente cuesta entender el trabajo de la Pastoral Penitenciaria pero es muy necesario en las cárceles y los agentes reciben mucho más de lo que brindan. “Cuesta pensar que se trabaje, te dicen que perdés tiempo con esa gente entonces muchas veces no se cree en lo que se está haciendo pero bueno, hay que hacerlo”, expresó.

“La idea es hacer un cursillo (en San José) y ver quiénes lo pueden hacer. Si después ven que no están preparados para eso no comienzan; es un voluntariado. Yo creo que da muchísimas más satisfacciones y uno recibe mucho más de lo que da en esos encuentros; creo que vale la pena. Nos gustaría que pueda ser este año que hay tanto entusiasmo de parte de la diócesis”, manifestó.

Artículo anterior

Peregrinación Nacional a la Virgen de los Treinta y Tres

Próximo artículo

Charla "La comunicación en el matrimonio"