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P. Jarek: “un buen retiro para un sacerdote tiene dos líneas: la vertical, lo principal es encontrarse a Jesucristo en el santuario íntimo del corazón y la horizontal, porque somos hermanos”

La semana del 7 al 11 de setiembre los sacerdotes de la Diócesis de San José de Mayo, junto a los sacerdotes del Presbiterio de la Diócesis de Florida (Florida y Durazno) compartieron los Ejercicios Espirituales del clero de este 2020. El encuentro fue en la Casa de Retiros Jesús Buen Pastor de la ciudad de Florida. Este año 2020, el retiro fue predicado por el P. Dr. Jarosław “Jarek” Tomaszewski, sacerdote polaco que actualmente integra el equipo de formadores del Seminario Mayor Interdiocesano Cristo Rey.

El P. Jarek orientó la dinámica del retiro estos días sobre la expresión de Jesús a sus discípulos “Duc in altum” contenida en el evangelio de Lucas (Lc. 5, 4). Momentos de meditación, Lectio Divina, y la lectura espiritual de la Carta Apostólica “Novo Millennio Ineunte” (Al comienzo del Nuevo Milenio) del Papa san Juan Pablo II al Episcopado, al Clero y a los Fieles al concluir el Gran Jubileo del Año 2000. Además los sacerdotes compartieron cada día la Santa Misa y los Oficios de Lectura.

En el programa Cristianos HOY, que se emite por Radio María Uruguay (sábados 10 a 11) compartimos un diálogo con el P. Jarek.

ENTREVISTA

“El título del retiro fue ‘Duc in altum‘, no es una casualidad, fue un propósito para el retiro. No tanto fue nuestro tema de las meditaciones o reflexión pienso que el retiro para que salga bien, depende también mucho del deseo del hombre de ‘desear’ más de Dios. Porque si Dios nos invita al retiro, ya la gracia está, está presente. Hay que acogerla con la generosidad y por eso “Duc in altum” es una frase que dedicó Juan Pablo II a toda la Iglesia en el Año Jubilar 2000, hace casi veinte años. Yo me pregunté ¿por qué las dos diócesis, los obispos de Florida y los sacerdotes de San José invitaron a un polaco a acompañar este retiro?, buscando los caminos por donde ir con el tema, pensé que iba a proponer a mis hermanos un poco apoyarnos en la reflexión, en la vida de Juan Pablo II, el Papa polaco. Más aún que este año celebramos 100 años del nacimiento de Karol Wojtyła, de Juan Pablo II.

Esta frase “Duc in altum“, al que por supuesto proviene de Evangelio, es la frase que encabeza la fantástica carta de Juan Pablo II enviada a los cristianos en los comienzos del nuevo milenio, “Novo millennio ineunte”. Un documento fantástico que se puede reconocer como un testamento espiritual del Santo Papa Juan Pablo II.

Por eso les propuse este lema, no tanto tema de las meditaciones, sino despertar nuestro deseo. Porque hoy día me parece que el estado sacerdotal en todo el mundo pasa por una prueba, por una purificación. Es importante no perder los ánimos, al revés, fortalecernos, darnos una esperanza razonable que siempre existe en el Evangelio. Por este camino, e iba un poco a nuestro deseo fortalecer el espíritu del sacerdote de hoy”.

LECTIO DIVINA. MEDITACIONES

“Si uno acompaña un retiro, comparte lo que vive. Yo el año que viene, voy a celebrar 20 años de ser sacerdote católico, de los cuales siete años en Uruguay. Con tiempo, personalmente reconozco que el mejor retiro no es éste que pone del centro al predicador, aunque sea muy genial, muy bueno, sino que me haga encontrar a Jesucristo, hablar en la intimidad de mi corazón con el Señor. El predicador es secundario. Lo principal es encontrar a Dios en el contexto concreto de mi vida.

Otra de las dinámicas propuestas, fue la ‘lectio divina’, la que se propone la Iglesia hace un tiempo como un método más antiguo que la Iglesia reconoce. De escuchar al Señor en lo íntimo del corazón, de la mente del hombre, meditarlo, masticarlo, como decían los monjes del desierto. Yo pensé que en este tiempo en la Iglesia, un año tan particular que hemos vivido, este método puede ayudar a despertar la vida de la Iglesia. El Papa emérito Benedicto lo propuso a la Iglesia y regaló un documento a la Iglesia ‘Verbum Domini‘, ‘el que va a ser fiel a la mediación de la Palabra de Dios, va a ver la primavera de la Iglesia’. Entonces yo, pensé algo por este lado, proponer a mis hermanos, no tanto una prédica, sino una oración. Así que tuvimos dos momentos de la lectio (Lectio divina) en la mañana y en la tarde. Después, varios momentos de oración compartidos, en la Adoración Eucarística, la exposición del Santísimo Sacramento, la preparación a la Palabra de Dios, unas dos horas cada uno pudo aprovechar del tiempo que necesitaba”.

COLOQUIOS SOBRE TEMAS SACERDOTALES

“Yo pienso que un buen retiro para un sacerdote que ejerce su servicio en tal comunidad, un buen retiro tiene siempre dos líneas la vertical, por supuesto, lo principal es encontrarse a Jesucristo en el santuario íntimo del corazón. Pero también somos hermanos, hay también una línea, muy importante, la horizontal del retiro, es decir, entre los hombres que participan compartir las experiencias más que en Uruguay. Sabemos que la situación del clero del interior, yo lo conozco un poquito porque viví seis años del interior uruguayo.

Los sacerdotes, aunque no estamos nunca solos, sí hay una cierta experiencia de los sacerdotes que vivan el interior uruguayo de estar por lo menos en parroquias individuales. Hay pocos equipos y comunidades de sacerdotes en las parroquias del interior. Al cura le toca una ciudad, tiene que atenderla espiritualmente, vive solo, pero está acompañado por comunidades muy vivas. A veces llega también lo que compartimos con los hermanos.

Por eso esta línea horizontal, coloquios, tertulias, que realizamos en la tarde, que si empezábamos por ciertos temas de interés: la humanidad del cura, ser hombres en la piedad, también llegamos a hablar de muchos temas en estas ruedas, un lindo coloquio fraterno sobre la situación contemporánea del mundo. Sabemos que es un año tan particular. A pesar de lo profundo de las adoraciones, de la Lectio, lo que más me quedó en mi corazón eras estas charlas nocturnas. Una hora, una hora y media después de la cena, pues quedábamos con los hermanos que quisieron, venir al salón de esta preciosa casa del Buen Pastor en Florida. Ahí compartíamos charlas muy fraternas, cada tarde tenía más dinámica, más apertura, llegamos a lo concreto, lo esencial. No para reformar algo, sino para compartir, el que comparte se fortalece.

Creo que un punto muy central de estas charlas, por supuesto, es la situación de la pandemia. En las comunidades más del interior se nota un poco el bajón de la participación en las misas dominicales, un gran desafío, un gran reto. Que nos plantea una pregunta ¿qué hacemos para que vuelvan las personas a la presencia en los templos, a la presencia eucarística? Que no nos quedemos solamente con lo electrónico. Lindos momentos”.

FORMADOR DEL SEMINARIO

“La verdad es que, sobre todo, nunca pensé en mi cabeza que yendo a la misión iba a ser formador del seminario Cristo Rey u otro seminario. Lo que se nos deja en la preparación a la vida misionera, a lo que nos forman muchísimo en Polonia, es estar dispuestos, no tanto a tener propias condiciones, sino un misionero sobre todo, ayudar a la iglesia local en sus necesidades fundamentales. Lo que puedo hacer, si te piden, hazlo. Una gran sorpresa para mí, y también me honra que la Iglesia de Uruguay, que quiere confiar a un misionero esta tarea. Creo que lo más neurálgico, lo más delicado de su vida actual, es la formación de los futuros sacerdotes.

Estoy muy contento personalmente. Yo casi toda mi vida estuve con los jóvenes, en Polonia. Es verdad que nunca fui formador, en ningún seminario, pero creo que conozco a los jóvenes, sus corazones y les juro que el joven de Uruguay no es distinto, a pesar de los contextos culturales, no es distinto del joven de otras partes del mundo. Tienen los mismos deseos, la misma influencia de este tiempo de la actualidad, los mismos contextos, a veces familiares, psicológicos, espirituales, marcando lo uruguayo que es inevitable.

Acompaño en este momento la etapa de la Teología. Son los seminaristas mayores en la formación actual. Esta etapa se llama “Configuración”. En ese tiempo se da como un resumen a la formación, configurando la personalidad del futuro cura a Cristo, Buen Pastor, a Cristo que tiene que ser centro de la vida del sacerdote católico. Estoy muy contento. Un desafío grande. No somos tan distintos los polacos a los uruguayos, en el fondo, por la cultura, por la historia, por vivir la fe católica. Pero somos de esta misma Iglesia. Estoy contento, creo que algo bueno de esta colaboración saldrá, yo he aprendido mucho”.