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Mons. Fajardo: “La invitación es siempre a mirar con esperanza, más allá de las dificultades que puedan aparecer en el horizonte”

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SEGUNDA PARTE de la entrevista a Mons. Arturo Fajardo, Obispo de San José de Mayo, publicada en el periódico ECOS Regionales de Flores.


El Papa no se olvidó de los jóvenes y tuvo para ellos un singular mensaje, cuando dijo: “Hagan lío”. ¿Cómo se interpreta ese concepto?

Como removedor. Nosotros estamos preparando una jornada nacional para el primer fin de semana de setiembre en Montevideo, que va a ser una concentración única de todo el país, donde esperamos unos 6.000 jóvenes.

Todo indica que el Papa viene el año que viene a Uruguay y ese va a ser un buen ensayo para nosotros, para organizar lo que podrá ser la venida del Santo Padre  que será por supuesto muy superior. Pero esa jornada va a tener características propias; va a ser la primera vez que un Cardenal va a presidir la misa de clausura que va a ser en la zona de Kibón, en Pocitos.

Va a ser una concentración muy linda de la Pastoral Juvenil de los distintos Movimientos. La vida de la Iglesia es muy compleja, están los Salesianos, los Jesuitas, las distintas comunidades, los diferentes Colegios que tienen sus propios movimientos. La idea es que todos confluyan en ese encuentro de Montevideo, para el cual estamos trabajando. Hay una expectativa importante y ojalá que sea el eco de esas palabras del Papa de “hay lío” y de invitar a los jóvenes a participar.

A veces nos quejamos de los jóvenes, pero cuando se le dan oportunidades se destacan. Hace poco participé en San José de lo que se llama El Pachacutí, una actividad que organizan los Jesuitas y que quiere decir “el mundo al revés”. Por una semana jóvenes universitarios se dedicaron a construir viviendas en MEVIR, hacer horas para gente que no podía hacer las horas, arreglar escuelas, capillas. Estuvieron trabajando en muchísimos lugares del país y después todos fueron a San José, teniendo el fogón en el Colegio de la Sagrada Familia y al otro día la Eucaristía final llenando la Catedral.

Una dice que cuando hay propuestas atrayentes, motivadoras, interesantes los chicos se prenden y son capaces de sacar fuerza y solidaridad. Ojalá muchos jóvenes hagan lío en ese sentido, ellos traen la alegría, la fuerza propia de la juventud.

Sentimos que de alguna forma estamos respondiendo a sus inquietudes del sentido de la vida y de dar un valor a la vida que a veces, cuando los jóvenes caen en la droga, en el alcohol uno sufre. El otro día leía la noticia de que hay jóvenes que han muerto en las “picadas” famosas, haciendo sufrir a su familia, a todo el entorno, poniendo en riesgo su vida buscando la adrenalina y la diversión en una noche.

Muchas veces se les culpa a los jóvenes de los males de la sociedad, ¿hay verdaderamente pérdida de valores?

No es una novedad para nadie que hay dificultades en la sociedad, dificultades en la familia, se han perdido algunos de los elementos. Por ejemplo la puesta de límites es muy difícil para los padres de hoy. Esos límites son los que también educan, porque la vida no es todo que sí.

En la práctica muchas veces nos topamos con la dura realidad y entonces me parece que es verdad que hay una pérdida, aunque en el fondo de toda persona hay una búsqueda de lo bueno, de lo bello, de lo verdadero, de lo noble y cuando esos grandes ideales se proponen en forma interesante, hay un escucha de eso.

Siempre me acuerdo de una frase de San Agustín que fue un joven insatisfecho, que vivió apartado en momentos de su vida, en la búsqueda de la verdad. Él decía: Las confesiones que narra su proceso de conversión no existe para ti Señor y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. Creo que esa es una verdad grande, porque en el corazón de la persona humana está la búsqueda de la belleza, de la verdad, de la justicia y eso es lo único capaz de saciar el ansia infinita de toda persona humana.

En el fondo del corazón de todo hombre está esa búsqueda para hablar de una trascendencia y de la vida eterna. Y en eso el cristianismo quizá ha tenido también algunos errores. A veces el cristianismo ha planteado un conjunto de doctrina o una moral. Ya lo decía el Papa Benedicto, el cristianismo no es primeramente una moral ni una doctrina, sino es el encuentro con alguien que nos cambia la vida y nos abre un nuevo horizonte, y ese es Jesucristo.

Lo dice el Papa Francisco, en el encuentro con Jesús siempre nace y renace la alegría. Siempre tenemos que invitar a los demás a descubrir la belleza de la vida y la belleza de la fe, y en ese sentido tenemos un aporte que dar, de sentido y de esperanza a la sociedad, incluso cuando se puedan vivir momentos difíciles.

¿Cómo interpreta el sentido de justicia que buscan las organizaciones de derechos humanos y los familiares de los desparecidos en la época de la dictadura?

Es un hecho de justicia el saber dónde están. Todos tenemos derecho a saber dónde están los desaparecidos. Mis padres fallecieron hace poco tiempo y saber dónde están es un derecho.

¿Cuáles son los temas que más preocupan de aquí para adelante y cuánta incidencia tendrá el mensaje del Papa Francisco en la misión a cumplir?

El Papa tiene una frase muy linda que dice que una Iglesia accidentada, una Iglesia enferma. Uno sale a la calle y puede tener un accidente, pero si uno se queda encerrado en sí mismo mirándose el ombligo, eso llena de oscuridad. En la medida en que salgamos, que nos pongamos al servicio de los demás, vamos a encontrar la solución a los grandes problemas que tenemos. Esa es la visión y en eso estamos. Como conjunto también la Iglesia que peregrina en San José, el lema que hemos puesto es Mi vida es misión y la Iglesia en salida. Si uno descubre que tiene una misión que cumplir, que es dejar el mundo un poquito mejor de lo que era cuando lo encontró. Aunque sea un poquito.

La Madre Teresa de Calcuta decía: ¿Qué es lo que hacemos nosotros? Es como una gotita en el mar, pero sin esa gotita el mar no sería lo mismo. Como comunidad cristiana estamos llamados a ponernos en esa clave, ir a las periferias geográficas y existenciales, porque el Papa habla de las periferias existenciales. Cuánta gente no le encuentra sentido a la vida.

Hoy el índice de suicidios en el Uruguay es de los más grandes de América Latina. Hay que ayudar a la gente a encontrarle sentido a la vida, que la vida vale la pena a pesar de sus dificultades y que vale la pena luchar por un mundo mejor, más justo, más humano, más fraterno.

La idea es que todas las fuerzas vivas de la Diócesis se puedan poner en esa clave. Eso no es fácil, siempre tenemos que superar las inercias, las costumbres, las dificultades, pero tenemos la esperanza que también la presencia y el testimonio del Padre Francisco nos va a ayudar en eso. Es el primer Papa Latinoamericano, un Papa jesuita, un Papa que nos conoce, que conoce mucho a Uruguay, algunos jesuitas uruguayos fueron compañeros de estudio de él. Su venida si se da el año que viene va a ser una oportunidad de reavivamiento y de entusiasmo para todos nosotros.

Finalmente Mons. Arturo Fajardo extendió su mensaje a la comunidad de nuestro departamento. “La invitación es siempre a mirar con esperanza, más allá de las dificultades que puedan aparecer en el horizonte, con la certeza que en la medida que hagamos hincapié más en lo que nos une que en lo que nos separa. La búsqueda del bien común debe ser como el hilo conductor del camino”, expresó el Obispo Diocesano.