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Mons. Arturo a Andrés Paredes: “Como san José, pido que cuides el Misterio de Dios que crece en su casa, el pueblo de Dios”

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“En la celebración de la Eucaristía de hoy seré ordenado Diácono, configurando mi vida con Aquél que no vino a ser servido sino a servir y dar su vida”, con estas palabras, que se encontraban en el librillo de la Ordenación, el seminarista Andrés Paredes explicaba el sentido de la celebración de Ordenación Diaconal, que junto a fieles de toda la Diócesis, de San José y de Flores y delegaciones de todo el país se vivió el sábado 19 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, en la Catedral de San José. “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” es la frase tomada del Evangelio de san Juan que Andrés eligió para acompañar este paso previo a su ordenación sacerdotal, “donde Cristo y la Iglesia me confían una dimensión del ministerio, la de servir”.

Mons. Arturo Fajardo, Obispo de San José de Mayo fue quien presidió la celebración oficiando como Obispo ordenante, lo acompañaban en el altar los concelebrantes: Mons. Milton Tróccoli, obispo auxiliar de Montevideo y Rector del Seminario Mayor Interdiocesano, Cristo Rey; los presbíteros Nelson González, Vicario General de la Diócesis, Marco Antonio Jorquera, párroco de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Ecilda Paullier y secretario canciller de la Diócesis, junto al sacerdote jesuita P. Marcelo Copetti sj, director del Colegio Seminario de Montevideo y acompañante espiritual de Andrés.

“Lo que viviremos es un paso importante, ya que el Señor, por medio de su Iglesia, sellará con su Gracia mi voluntad de entregarme para siempre a su servicio. Gracias por acompañarme en la celebración donde doy este paso tan importante. Me encomiendo a la oración de cada uno de ustedes para que con la ayuda de Dios sea siempre fiel”, expresa Andrés en un texto con el cual se presenta y detalla varios de los momentos de la Ordenación.

Al comienzo de la celebración el Obispo agradeció la presencia de todos, “nos reunimos en un día de Fiesta, y agradecer como Diócesis lo que ha significado el Año de la Misericordia”, comenzó diciendo luego del saludo de paz. Damos la bienvenida a Mons. Tróccoli y al P. Mario Hernández, para quien el Obispo pidió un aplauso. El P. Mario se hizo presente en la celebración, es el decano del presbiterio de la Diócesis con 60 años de servicio en el ministerio sacerdotal y 88 de vida, recientemente cumplidos. Actualmente se encuentra en el Hogar Sacerdotal de Montevideo.

Luego de las lecturas y la proclamación del Evangelio, comienza el llamado “Rito de Ordenación Diaconal”. Fue Mons. Tróccoli quien presentó al candidato a Diácono y pidió la Ordenación Diaconal al Obispo ordenante.

Homilía

En su reflexión, Mons. Arturo Fajardo, dio nuevamente la bienvenida a todos lo que desde distintas Diócesis se reúnen en esta Iglesia Catedral para participar de esta celebración, que es una fiesta para la Diócesis, un día de alegría para Andrés, su familia y amigos”, comenzó diciendo el Obispo Fajardo.

La homilía del Obispo puede resumirse en tres palabras, que eligió reflexionar: “Discipulado, configuración y misión”. El pasaje del Evangelio de san Lucas leído en la celebración, expresa el diálogo de Jesús con el “buen ladrón” en el momento en que ambos estaban crucificados “hoy estarás conmigo en el Paraíso, es la puesta en presente del misterio de la salvación, la acción de Dios es un continuo presente”, comentó el Obispo.

La expresión “hoy” es “el tiempo de la acción de Dios, es el punto de partida del discipulado, Él nos llamó a todos para estar con él. El cristianismo es un encuentro, un acontecimiento, un don, el encuentro con la vida que vence a la muerte”, manifestó el Obispo en su reflexión.

El Obispo remarcó el hecho de que la celebración tenga lugar en este templo, “este hermoso Santuario de San José y esta Iglesia Catedral es signo de lo que es la iglesia de Dios, es obra de Dios sobre todas las cosas”, indicó, además de referirse al proceso de refacción que se llevan adelante en las cúpulas, “la iglesia siempre va a estar en obra, siempre estará reformándose y reconstruyéndose”, señaló. “Cada día todos nosotros debemos ser restaurados por la gracia de Dios para convertirnos a Él una y otra vez. Conscientes de nuestras miserias, pero confiados en la misericordia del Señor”, remarcó con confianza el Obispo de San José y Flores.

En la celebración se quiso expresar el agradecimiento por el Año de la Misericordia, que como Iglesia hemos vivido y que en Uruguay hemos clausurado el pasado 13 de noviembre en Florida, con ocasión de la Peregrinación Nacional a la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de la patria.

Al final de su homilía el Obispo dirigió unas palabras a Andrés. “Configurarte con Él, conformarte con Él, tomar la forma y la figura del que vino a servir y no a ser servido, a dar la vida”, esto se expresa en el sentido mismo del apostolado del diácono, ser “servidor del Señor en su pueblo”. El Obispo indicó que “no somos funcionarios ni burócratas, somos seguidores del Señor, testigos de la alegría del Evangelio”, señaló. “Permanecer con Él en su cuerpo que es la Iglesia, en el servicio a los hermanos, en esta iglesia particular, en esta Diócesis en unión con el Obispo y el presbiterio. Rezando unos por los otros y cuidándonos los unos a los otros”, le pidió el Obispo al nuevo Diácono Andrés.

Citando un dicho gaucho, Mons. Arturo enfatizó la importancia de la comunidad, “de la majada, el rebaño”. “Oveja que se aparta de la majada o va a parir o está abichada”, expresó, en el sentido de que es bueno que los sacerdotes y religiosos permanezcan en esa unión.

Al referirse a la última palabra que eligió para su reflexión “misión”, Mons. Fajardo dijo que “la iglesia existe para la misión. El Señor nos envía a anunciar la Buena Nueva y nos promete que siempre va a estar con nosotros”, comentó, también citando el lema del proyecto pastoral de la Diócesis, “Iglesia en salida. Mi vida es misión” el obispo expresó que la preocupación de la Iglesia debe ser siempre la evangelización, salir de sí misma, “el que se contempla a sí mismo no resplandece”, ejemplificó.

Mons. Arturo mencionó la gran devoción que Andrés tiene por nuestro santo patrono, san José, “dichoso el hombre que encontró a San José”, y le auguró que como él “cuide el misterio de Dios que crece en su casa, el pueblo de Dios”. “Te encomienzo a la Virgen de los Treinta y Tres nuestra capitana y guía, pido para ti lo que debemos pedir para nosotros que Él crezca y que nosotros disminuyamos”, concluyó el Obispo citando la frase que Paredes ha elegido para su Ordenación.

IMPOSICIÓN DE MANOS Y PLEGARIA 

La imposición de las manos y la Plegaria de Ordenación son los elementos esenciales del rito de Ordenación Diaconal. El momento se acompañó en silencio y profunda oración.

En otro momento de la celebración, los jóvenes de la parroquia Nuestra Señora de Luján acercan los ornamentos propios del Diácono, la estola y la dalmática. Los encargados de imponer estos ornamentos fueron el Diácono Fausto Castaño, de la Diócesis de Minas. junto al Pbro. Adrián Pérez, de la Arquidiócesis de Montevideo.

El Obispo hizo entrega del evangeliario para continuar con el saludo de paz y la bienvenida al cuerpo diaconal por parte de los Diáconos presentes.

ACCIÓN DE GRACIAS

Al finalizar la Santa Misa, el nuevo Diácono compartió unas palabras finales en el momento de la Acción de gracias.

“Quiero darle gracias a Dios por este paso importante previo a la ordenación sacerdotal, donde Cristo y la Iglesia me confían una dimensión del ministerio, la de servir”, expresó Paredes al comienzo de su breve pero sentida acción de gracias.

En estas expresiones el nuevo Diácono tuvo el gesto de agradecer en primer lugar a Dios “porque me llamaste a la vida”, a la vez que agradeció a los familiares y a quienes han estado cerca de él en este tiempo”.

Andrés recordó que fue bautizado en esta Iglesia Catedral en el mismo lugar donde hoy se postró, un 3 de diciembre de 1989 por medio del recordado P. Luis Palermo. “Sé que me queda grande, pero mirando mi propia vida veo que eliges instrumentos frágiles e imperfectos. Espero poder servir siempre con humildad y alegría”, expresó.

Tuvo palabras de agradecimiento para la Iglesia, la Diócesis “donde están echadas mis raíces” y al Obispo diocesano, Mons. Arturo Fajardo y a todas las comunidades, religiosos, sacerdotes y los jóvenes que han estado presentes en este camino.

“Agradezco al Seminario, donde el camino vocacional se comparte con hermanos, donde se cosechan amistades y se crece en el seguimiento del Señor. Gracias a cada compañero, de los de ahora y de los de hace algunos años; también a los formadores, y nombro solamente a Mons. Milton, actual rector, que para mí ha sido realmente un padre y siempre ha creído en nosotros”, manifestó agradecido por lo vivido en este tiempo de formación en el Seminario. “Un ‘gracias’ especial a los amigos. Lleno de alegría he descubierto que no son pocos. Con algunos no compartimos la misma fe, pero aquí están también. Hay amistades que vienen de mucho tiempo, por ahí anda mi barra de toda la vida, y otros queridos amigos”, expresó.

Tuvo palabras para quienes prepararon la celebración en sus diferentes aspectos y el brindis que se desarrolló luego en el Hogar Católico.

Por todo lo que Dios ha hecho en mí y por todos ustedes que son parte de mi vida, mi corazón canta llenó de alegría. Me uno al salmista para decir una vez más: “Te doy gracias, Señor, de todo corazón (…) Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos!”, dijo Andrés citando el salmo 137.



Presentación de Mons. Milton Tróccoli, Obispo auxiliar de Montevideo

Homilía de Mons. Arturo Fajardo, obispo de San José de Mayo en la Ordenación diaconal de Andrés Paredes, 19 de noviembre de 2016

Acción de Gracias del Diácono Andrés Paredes (Catedral de San José, 19 de noviembre de 2016)

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