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Meditación de Mons. Arturo Fajardo, Obispo de San José de Mayo al término de la Procesión entorno a la Plaza Asamblea de la ciudad de Florida

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Domingo 11 de noviembre de 2007

“¡Ven con nosotros a caminar!. Eso es lo que le pedimos a María, que venga a caminar, junto a nuestro camino, que nos ayude en las dificultades de cada día. Ese camino que es signo de lo que es nuestra vida, a veces lleno de dificultades, de pruebas, en los que también aprendemos a ser pueblo de Dios, a medida que caminamos nos ayudamos los uno a los otros, nos animamos, nos cuidamos, somos el pueblo de Dios que camina detrás de aquel que es el camino, somos los seguidores del Camino, Jesús es el camino, María siempre nos conduce al camino viviente, aquel que es la verdad, que es la vida, que es Cristo el Señor. Por eso que lindo que aprendamos que somos el pueblo peregrino que caminamos detrás de aquel es el Camino, que María que es maestra nos ayude a caminar, que venga con nosotros para ayudarnos a caminar, que venga para aprender a ser Iglesia ella que fue la primera Iglesia. En el corazón del Ave María está el Evangelio ¡Alégrate María!

Tenemos que alegrarnos como lo decíamos ahora cuando caminábamos y cantamos porque el Señor está cono nosotros, porque ella hace presente al Señor, ¡Alégrate no temas!, como esas tres palabras de la Anunciación: ¡Alégrate el Señor está contigo!, no temas para Dios todo es posible, esa certeza que le dice a María que es la primera Iglesia, que llevó con pies humanos a Jesús, que lindo que se lo diga a la Iglesia, en este momento, en este tiempo, cuando también estamos repensando las nuevas orientaciones pastorales.

¡Alégrate el Señor está contigo!

No temas, para Dios todo es posible.

Y como íbamos cantando y rezando, la vida de María se puede resumir como en tres palabras: “he aquí, aquí estoy”, “hágase en mi”, “hagan lo que yo les digo”, que lindo que hoy nos fuéramos con esas tres certezas que nos vienen de la Madre de Dios y Madre nuestra. Que de veras pudiéramos decirle como Iglesia al Señor, aquí estamos, dispuestos a empezar de nuevo, de empezar de nuevo en este camino y en este momento de la historia.

¡Hágase en nosotros según tu Palabra! y que como misioneros, como discípulos y misioneros podamos decir  a los demás, hagan lo que Él les diga, porque ahí está el verdadero camino que llega a la vida, que cuida a la vida, el momento del nacimiento, el camino que lleva a la plenitud, porque el Señor vino para que tengamos vida y vida en abundancia.

Digamos pues a María:

¡Ven con nosotros a caminar!

Podemos hacer nuestras las palabras del himno del Poeta de la Patria, Zorrilla de San Martín,

Viva la Virgen que vio en la Florida, nuestra bandera recién nacida, flameante a sus pies, viva la Virgen que en nuestra mañana fue de la patria gentil soberana, guía y capitana de los Treinta y Tres.

Hoy renovamos y hacemos eterno ante la Virgen el voto paterno, con firmeza altivez,

Viva la Patria que nació cristiana, viva la estrella de nuestra mañana.

Virgen soberana de los Treinta y Tres

Viva la Virgen!!!