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Encuentro de Ministros Laicos de la Diócesis

El sábado 14 de setiembre se desarrollará un Encuentro de Ministros Laicos de la Diócesis de San José de Mayo. El encuentro reunirá a todos los laicos que ejercen Ministerios en las Parroquias de San José y Flores. Será de 9 a 12 horas en la casa de retiros Juan XXIII y concluirá con un almuerzo compartido.

Los ministerios laicales son servicios concretos confiados o delegados a los fieles laicos, varones o mujeres, a los que el Obispo, a sugerencia de las comunidades y del párroco, instituye por un tiempo limitado y para una comunidad determinada.

Entre los Ministerios que se han instituido en la Diócesis se encuentran: el Ministerio de la Palabra, de la Eucaristía, de la Esperanza, de la Catequesis, de la Animación de las celebraciones, responsables de la colecta, de la sacristía, de la visita a los Enfermos y Ancianos, entre otros.

En su reciente Carta Pastoral “Effatá. Ábrete. Hacia una Reconfiguración Pastoral, el Obispo diocesano Mons. Arturo Fajardo expresaba: “Nos alegra el surgimiento de vocaciones sacerdotales, diaconales, religiosas y de laicos que se comprometen en los distintos ministerios y servicios, pero también nos desafía cómo acompañar las nuevas vocaciones en el tiempo desafiante y complejo que vivimos”.

El documento conclusivo de la V Conferencia de Obispos de América Latina y del Caribe en Aparecida, refiriéndose a los ministerios laicales, agrega: “Los laicos también están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas de apostolado según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores. Ellos estarán dispuestos a abrirles espacios de participación y a confiarles ministerios y responsabilidades en una Iglesia donde todos vivan de manera responsable su compromiso cristiano…”

Tomado del documento “Orientaciones Pastorales para los Ministerios Laicales” aprobados por la Conferencia Episcopal del Uruguay en 2001.

La palabra “ministro” viene del latín “manus” (mano) y designa, en su origen, a la persona que presta el humilde servicio del trabajo manual, especialmente el doméstico. El ministro es un servidor. Jesús está entre sus discípulos “como el que sirve” (el diakonom) y los llama a ser, como él, servidores.

Es en el contexto de una Iglesia entendida como comunión y diaconía que se comprende mejor el surgimiento de los Ministerios Laicales. La comunidad reunida por Jesús, que se hizo servidor de todos y llamó a sus discípulos a hacer lo mismo, vive corresponsablemente la misión de anunciar el Reino, siendo ella misma signo de su presencia.

Para realizar la misión, todos los miembros del Cuerpo de Cristo reciben dones del Espíritu Santo para el bien común. Entre estos dones, la comunidad descubre y potencia algunos que son otorgados con miras a unas funciones más definidas o más estables, reconocidas como servicios para el bien de todo el cuerpo. Esas funciones o servicios, al ser reconocidos por la comunidad y confirmados por los responsables de la misma, se convertirán en ministerios.

Ya el Papa Pablo VI en la Exhortación Apostólica “EVANGELII NUNTIANDI” hacía notar que “al lado de los ministerios con orden sagrado en virtud de los cuales algunos son elevados al rango de Pastores y se consagran de modo particular al servicio de la comunidad, la Iglesia reconoce un puesto a ministerios sin orden sagrado pero que son aptos a asegurar un servic.io especial a la Iglesia”. EN 73